En 2002 la entonces Senador por Santa Cruz Cristina Fernández denunciaba magnicidio en contra de su esposo candidato presidencial, y recorría los medios nacionaes alertando que el hecho le había sido revelado por un infidente de la Side de apellido Climentti, un ex radical todo servicio que le contó que recibía órdenes de un jefe suyo conocido como el Dr Mango. Por entonces la Side estaba a cargo de Carlos Soria, el ex gobernador de Rïo Negro fallecido trágicamente en 2012.

Una de espías

Dentro de un contexto de paranoia, fantochada, y una gran cuota de especulación política, la por entonces Senadora Cristina Fernandez denunciaba persecución por parte dela SIDEy un intento de magnicidio en contra de su esposo según le había advertido en forma personal Monseñor Estanislao Karlic.

Sus dichos fueron más allá de lo imaginable y las pruebas no estaban a la altura de las circunstancias para contrarrestar el efecto negativo que se estaba generando en la opinión pública que comenzaba a sospechar de los denunciantes más proclives a la búsqueda de protagonismo que al esclarecimiento de la verdad.

La iglesia había salido a desmentir a Cristina respecto del conocimiento del magnicidio tan temido, y los políticos ilustres estaban distraídos en su interminable juego electoral o directamente no daban crédito a las denuncias.

Para colmo el titular dela SIDEmandó la causa a la justicia “para terminar con los ataques”, y ordenar “quien tenga pruebas que se las presente el Juez” .

Cuando ya no había forma de sostener la denuncia apareció en escena Eduardo Climenti, presentándose como ex agente dela SIDE que espiaba al matrimonio Kirchner por orden de Carlos Soria.

Aunque el informe de la SIDE sin membrete lo firmaba un tal Dr Gustavo Mango nombre que la Senadora Cristina Fernández reconocía como de fantasía, el testimonio era inapelable: “que me vengan a decir ahora que soy mediática” pensaba Cristina “esta vez no tengo dudas y además tengo las pruebas”..

El Superagente 71 se confiesa

Cristina y Climenti fueron a dar testimonio ala Justicia un día viernes de abril y esa misma noche ambos cumplieron con el ritual de asistir al programa de Jorge Lanata donde el Superagente Climenti 57171/5 declaró lacónico desde una cinta de video:

– En que período trabajó parala SIDE?

– 2001

– Todo el 2001

– 2001

– Y este año ¿hasta marzo?

– Marzo.

– Cuál es su función?

– Agente.

– Como pasaba los informes a la central?

– Papel blanco. Fax.

– Se llama papel blanco, es así?

– Si, es un papel sin membrete, sin nada.

– Y este papel que mostró la senadora Cristina, Ud le da veracidad?

– Si es parecido, yo diría que es casi lo mismo.

Eduardo Climenti era un radical que participó en los orígenes de Franja Morada; fue concejal en Tucumán a pesar de su origen cordobés; y formó parte dela Coordinadoraque a nivel nacional lideraba el “Changüí” Cáceres

Fue funcionario de YCF junto al Ing Barboza con quien además integró la empresa Minera del Lago dedicada a la explotación de bentonita; ya entrados los noventa se radicó en Comodoro Rivadavia y después regresó a Córdoba; trabajó como asesor en el Senado; gerenció la sucursal Río Gallegos de UNIFOM hasta su cierre. Pero Climenti no perdía el tiempo, en sus ratos libres realizaba tareas de inteligencia para la SIDE adonde llegó con el gobierno de Dela Rúa con pretensiones de ocupar la Jefatura de la agencia local.

Los Kirchner daban fundamento a sus denuncias magníficas exponiendo como un trofeo el testimonio viviente del arrepentido Climenti; en tanto que “los agentes” cobrarían doble.

Por un lado se tomarían revancha de los ingratos de la SIDE que los despidieron sin honores por la denuncia de Cristina, y por el otro servirían a uno de los candidatos presidenciales del Justicialismo que compensaría con creces el aporte del “garganta profunda” que estuvo en el momento justo en el lugar indicado.

Doce años después durante los cuales junto a su esposo manejaron los servicios de inteligencia del pais, Cristina vuelve a sentirse espiada y víctima de confabulaciones destituyentes. Demasiado tarde para novelas de ficción esta vez el final es en serio, la muerte del fiscal de la nación Alberto Nisman.