O no toman registro de las investigaciones judiciales por corrupción en contra de funcionarios de su gobierno, o están convencidos de que sus compañeros de ruta son inocentes víctimas de acoso judicial a instancias de la oposición destituyente.

Aunque también podría interpretarse que dar respaldo público a quienes están denunciados penalmente o involucrados en maniobras delictivas, es un mensaje para todo aquel juez o fiscal que pretenda ejercer su función republicana de investigar a los funcionarios de los tres poderes.

La foto del diputado nacional Wado de Pedro junto a Miguel Zacarías* recientemente convocado a indagatoria por la jueza Servini de Cubría en la causa que investiga la importación de cuarenta toneladas de efedrina en la que está procesado el ex titular de la Sedronar José Ramón Granero, es una muestra de lo que piensa y actúa el kirchnerismo bajo sospecha.  Siempre redobla la apuesta.

Si Cristina Fernández se florea con el  multiprocesado Amado Boudou,  ¿porqué no puede  Alicia Kirchner en Santa Cruz compartir acto oficial con el Intendente de Caleta OLivia José Córdoba denunciado penalmente y atravesando un juicio politico, y con Martín Báez, hijo de Lázaro,  investigado por lavado de dinero?

En ese marco el Ministro de Interior Florencio Randazzo, está en todo su derecho de abrazarse con el Intendente de Río Gallegos, Raúl Cantín, intimado por el Tribunal de Cuentas por irregularidades en el manejo de fondos.

En la Santa Cruz gobernada por los Kirchner hace 23 años donde una veintena de funcionarios se hizo millonario inexplicablemente no existe un solo funcionario público condenado por corrupción, y las pocas denuncias radicadas que alcanzaron a cruzar la mesa de entrada de los tribunales, fueron obedientemente archivadas por los jueces K.

La foto de los militantes Wado y Miguel, explica muchas cosas. Ni un paso atrás.

 

*En su resolución, la jueza apuntó que de los 47.625 kilos de efedrina que la Sedronar autorizó a importar a empresas farmaceuticas entre 2004 y 2008, 40.972,195 kilos fueron desviados al narcotráfico. El resto fue utilizado para la fabricación de medicamentos legales.